Vitamina D3 + K2: ¿para qué sirven y por qué se combinan?

Mujer sentada sujetándose la rodilla, símbolo del cuidado de huesos y articulaciones

Cuando hablamos de cuidar nuestros huesos, solemos pensar inmediatamente en el calcio. Sin embargo, existen otros nutrientes que desempeñan un papel importante en el mantenimiento de una estructura ósea saludable. Entre ellos encontramos dos vitaminas que cada vez despiertan más interés: la vitamina D3 y la vitamina K2.

Pero ¿para qué sirven? ¿Por qué aparecen juntas en muchos complementos alimenticios? Y, sobre todo, ¿qué hábitos pueden ayudarnos a mantener unos niveles adecuados?

Vitamina D3: mucho más que la vitamina del sol

La vitamina D es conocida popularmente como la «vitamina del sol», ya que nuestro organismo puede producirla cuando la piel se expone a la luz solar.

Entre sus funciones, la vitamina D contribuye al mantenimiento de los huesos y los dientes en condiciones normales, además de contribuir al funcionamiento normal del sistema inmunitario y al mantenimiento de la función muscular normal.

También desempeña una función especialmente interesante: contribuye a la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo, dos minerales estrechamente relacionados con nuestra salud ósea.

Por eso, mantener un aporte adecuado de vitamina D resulta importante en diferentes etapas de nuestra vida.

¿Y qué papel tiene la vitamina K2?

Aunque quizá sea menos conocida, la vitamina K también tiene una función relacionada con nuestros huesos.

La vitamina K contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales y también contribuye a la coagulación sanguínea normal.

Precisamente por sus funciones complementarias, es habitual encontrar vitamina D3 y vitamina K2 juntas en complementos alimenticios orientados al cuidado óseo.

Mientras la vitamina D interviene en la correcta absorción y utilización del calcio, la vitamina K participa en el mantenimiento normal de los huesos.

Alimentos ricos en calcio como queso, huevos, brócoli, frutos secos y legumbres

¿Cómo podemos cuidar nuestros niveles de vitamina D?

Nuestro estilo de vida puede influir en el aporte de vitamina D. Algunos hábitos sencillos pueden ayudarnos a cuidar nuestra alimentación y bienestar:

  • Aprovecha el tiempo al aire libre.
    La exposición solar permite que nuestro organismo sintetice vitamina D. Las necesidades y el tiempo de exposición pueden variar según la época del año, la edad, el tipo de piel o nuestros hábitos diarios, por lo que siempre debe realizarse de forma responsable.
  • Incluye alimentos que aporten vitamina D.
    Los pescados grasos, la yema de huevo y determinados alimentos enriquecidos pueden formar parte de una dieta variada que contribuya a su aporte.
  • No olvides la vitamina K.
    Podemos encontrar vitamina K en diferentes alimentos. La K2 está presente especialmente en determinados alimentos fermentados y algunos productos de origen animal.
  • Mantén una alimentación equilibrada.
    Ningún nutriente actúa de manera aislada. Proteínas, minerales, vitaminas y una alimentación variada forman parte del cuidado diario de nuestros huesos.
  • Mantente activo.
    El ejercicio regular, especialmente las actividades que implican fuerza y carga, es otro hábito importante para cuidar la salud ósea y muscular.

Bote de Vitaminas D3 + K2 de Laboratorio Derbós, complemento alimenticio de 120 comprimidos

Vitamina D3 + K2: una combinación para el cuidado diario

En determinadas circunstancias, la alimentación y nuestros hábitos pueden no proporcionar el aporte que necesitamos. En estos casos, un profesional sanitario puede valorar si resulta conveniente recurrir a un complemento alimenticio.

Vitamina D3 + K2 de Derbós combina ambas vitaminas en una misma fórmula, facilitando su incorporación a la rutina diaria.

La vitamina D contribuye al mantenimiento normal de huesos, dientes, músculos y sistema inmunitario, además de favorecer la absorción y utilización normal del calcio y el fósforo.

Por su parte, la vitamina K contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.

Dos vitaminas con funciones complementarias que pueden convertirse en grandes aliadas dentro de una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable.

Porque cuidar nuestros huesos no es algo que debamos plantearnos únicamente con el paso de los años: es un hábito que construimos cada día.

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