Volver a la rutina significa recuperar horarios, retomar el trabajo, volver a entrenar y, en general, adaptarnos de nuevo a un ritmo de vida más exigente. En este contexto, cuidar la alimentación y asegurarnos de obtener los nutrientes necesarios cobra especial importancia.
Entre ellos encontramos el magnesio, un mineral esencial que participa en numerosos procesos del organismo y que podemos incorporar de forma natural a través de una alimentación variada y equilibrada.
Pero ¿para qué sirve el magnesio? ¿Qué alimentos lo contienen? ¿Y por qué se habla tanto de él cuando pensamos en energía, músculos y cansancio?
¿Para qué sirve el magnesio?
El magnesio desempeña diferentes funciones en nuestro organismo. Entre otras, contribuye al metabolismo energético normal y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.
También contribuye al funcionamiento normal del sistema nervioso y de los músculos, así como al mantenimiento de los huesos en condiciones normales.
Por eso, más que pensar en el magnesio únicamente cuando hacemos deporte, debemos entenderlo como un mineral importante dentro de nuestra alimentación cotidiana.
Magnesio y vuelta a la rutina
Después de periodos en los que nuestros horarios cambian (como las vacaciones) es habitual tener que adaptarnos de nuevo a jornadas más estructuradas: madrugar, trabajar, entrenar, preparar comidas, organizar la casa…
La vuelta a la rutina puede ser un buen momento para revisar nuestros hábitos y recuperar aquellos que hemos dejado un poco de lado durante el verano.
Dormir suficientes horas, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente y reservar momentos para desconectar son pequeños gestos que pueden ayudarnos a afrontar esta etapa.

Y dentro de una dieta equilibrada, no debemos olvidarnos de los alimentos que nos aportan magnesio de forma natural.
¿Qué alimentos contienen magnesio?
El magnesio está presente en numerosos alimentos, por lo que podemos incorporarlo fácilmente a nuestra dieta.
Algunas fuentes interesantes son los frutos secos, especialmente almendras y anacardos; las semillas; las legumbres; los cereales integrales; las verduras de hoja verde; el aguacate o el cacao.
Una buena idea es combinar diferentes fuentes a lo largo del día. Por ejemplo, puedes añadir frutos secos al desayuno, incluir legumbres varias veces por semana o acompañar tus comidas con verduras.
No se trata de buscar un único “superalimento”, sino de mantener una alimentación variada que aporte diferentes nutrientes.
Magnesio y actividad física
Si septiembre también significa para ti volver al gimnasio, correr, practicar tu deporte favorito o simplemente moverte más, el magnesio vuelve a tener un papel interesante.
Este mineral contribuye al funcionamiento normal de los músculos y al equilibrio electrolítico, dos funciones relacionadas con la actividad cotidiana y física.
Eso sí: recuperar la actividad después de un descanso debe hacerse progresivamente. Intenta aumentar poco a poco la intensidad, respeta los días de descanso y presta atención a la hidratación y a una alimentación adecuada.
Pequeños hábitos para recuperar tu ritmo
La vuelta a la rutina no tiene por qué hacerse de un día para otro. Puedes empezar recuperando progresivamente los horarios de sueño, planificando las comidas de la semana y reservando algunos momentos para realizar actividad física.
También es recomendable mantener una buena hidratación y priorizar alimentos frescos y variados.
Dentro de este contexto, complementos alimenticios como Magnesio Complex de Derbos pueden ser una opción para complementar la dieta cuando sea necesario.
Su fórmula combina magnesio con otros nutrientes, como la vitamina B6, que también contribuye al metabolismo energético normal y ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga.
Vuelve a tu rutina cuidando de ti
Retomar los horarios y las obligaciones puede ser mucho más llevadero cuando recuperamos también nuestros buenos hábitos.
Una alimentación equilibrada, descanso suficiente, actividad física y una correcta ingesta de nutrientes como el magnesio son parte de una rutina orientada al bienestar.
Porque volver al ritmo no significa hacerlo todo de golpe, sino empezar de nuevo incorporando pequeños hábitos que podamos mantener cada día.




